dissabte, 16 d’abril de 2011

III.A - Cartografía geológica.

Al acometer el estudio de la parte sur de la provincia de Córdoba, donde se encuentra la zona que ocupa nuestra atención, nos encontramos con el inconveniente de la falta casi absoluta de publicaciones de tipo geológico que puedan servirnos de base. La bibliografía existente se reduce a algunas notas o artículos, que no tratan en particular de estas sierras que tocamos. En cuanto a cartografía geológica, lo más detallado que hemos podido encontrar es el mapa Nacional a escala 1:400.000, en el cual nos basaremos, puesto que las hojas correspondientes del 1:50.000, no han sido todavía publicadas. [ A finales de 1967 salió la hoja número 989 (Lucena), del mapa del I.G.M. de E. a 1/50.000, publicada con fecha de 1963, pero la Memoria Explicativa, aún no había aparecido algunos años después.]

Calco de una parte del Mapa Geológico de la Península Ibérica, a escala 1/400.000 (mitad Sur), de una edición correspondiente a los años 30-40.

Mapa geológico. Hoja 989, Lucena. I.G.M.E., 1963. Esquina NE.

Detalle del anterior. Zona de El Tarajal.



ESTRATIGRAFIA.

De la observación de la estratigrafía que nos muestra la carta geológica a la que recurrimos (1/400.000), se desprende el hecho de que en el núcleo principal de la serranía, las diferentes series se encuentran dispuestas en bandas sensiblemente paralelas y orientadas de SW a NE, en la misma dirección que siguen las distintas elevaciones rocosas, como consecuencia de la mayor actividad orogénica, desarrollada sobre esta directriz. En esta ancha franja, los fenómenos tectónicos son de una gran importancia; la masa de calizas se encuentra dislocada, formándose grandes paquetes separados que constituyen los diversos sistemas de sierras y cerros, y debido a esta profunda acción fracturadora, los valles erosivos llegan a poner al descubierto las series subyacentes, de mayor antigüedad.

Alejándonos lateralmente de esta alineación tectónica, en los sentidos de Cabra (al NW) y de Montefrío (al SE), pasamos paulatinamente a sectores en los que la diaclasación va decreciendo, aunque no deja de ser importante y el terreno adquiere una morfología menos atormentada. No por esto disminuyen las altitudes de los cerros.

Las series estratigráficas visibles son las siguientes, comenzando por las más antiguas:

TRIÁSICO.- Aflora en la parte profunda de nuestra banda tectónica, en una franja longitudinal de unos tres km de anchura, ocupada por las cuencas de 1os ríos Anzur (de vergencia SW) y Salado (NE), las cuales dividen en dos núcleos a nuestro sistema montañoso. En la cuenca del Salado se localizan las poblaciones de Esparragal, Zagrilla y Tarajal, y desde este pueblo, el afloramiento triásico se prolonga hacia el sur por la Sierra GATA, hasta l1egar a Priego. Aparte de esta franja principal, el Triásico sólo se deja ver en otra menor, paralela a la primera, al Este, y en un pequeño triángulo, al Oeste, sobre el que se emplaza la ciudad de Cabra.

JURÁSICO INFERI0R.- Ocupa la mayor parte del núcleo NW de las sierras, y forma varias hileras paralelas en el núcleo SE. Constituye las mayores elevaciones que existen en el macizo, salvo las de Montefrio y una parte de la Horconera que se levantan en materiales infracretácicos. Esta serie está formada en su mayor parte de caliza masiva, con estratos de gran potencia, en los que no logramos hallar ninguna clase de fósiles. No obstante, en el Jurásico de la Sierra de Cabra, donde la caliza se encuentra ya con planos de estratificación bien definidos, se ven fácilmente buenos ejemplares de amonites. Los sistemas que se elevan en esta serie, con sus puntos culminantes, son los siguientes: la Sierra de Cabra, y las de La Lastra, Cerro Abuchite, Sierra del Mollejón y Cerro de Jarcas, en el núcleo NW, con el Lobatejo (1.380 rn) como punto culminante. Las hileras del SE dan lugar a las sierras de Rute, de la Horconera, y otras elevaciones menores, cercanas a la localidad de Priego, siendo las cotas más altas de este núcleo, los 1.476 m en la Horconera, y 1.326 en Rute.

INFRACRETÁCEO INFERIOR.- En las cercanías de Baena afloran dos extensiones infracretáceas entre los depósitos del Eoceno. En los demás casos son los materiales infracretáceos los que forman depósitos entre las elevaciones circundantes más viejas; así, a ambos lados del Cerro de Jarcas, hallamos dos de estos depósitos, extendidos paralelamente a la línea tectónica, y en la misma depresión de ésta, puede verse otro en contacto con la serie triásica. A partir de aquí, el Infracretáceo rodea totalmente las prominencias jurásicas de las sierras de Rute y la Horconera, contribuyendo a formar con sus materiales una buena parte de esta última y se extiende seguidamente formando una extensión uniforme que se adentra en la provincia de Granada hasta más allá de Montefrío, dentro de la cual se elevan las sierras de Chanzas y la ya nombrada de Montefrío, con su cota máxima de 1.094 m.

EOCENO INFERIOR.- Forma grandes extensiones que rodean las sierras que nos ocupan, constituyendo los materiales de las tierras bajas, de deposición más moderna.


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