dissabte, 16 d’abril de 2011

I. - INTRODUCCIÓN.


La pequeña aldea de Fuente Alhama, en el municipio de Priego de la provincia de Córdoba, fue escenario, durante la pasada semana santa de 1966, del "primer campamento espeleológico provincial" que, con el nombre de "Operación Fuente Alhama", reunió a un número total de veintisiete espeleólogos.

La operación fue patrocinada económicamente por la Excma. Diputación Provincial de Córdoba y la Universidad Laboral de dicha ciudad, entidades a las que pertenecen los grupos organizadores: "Grupo Espeleológico Córdoba" y "Grupo Universitario Laboral de Montaña", asistiéndo como invitados dos miembros del "Grupo Edelweiss" del Servicio de Espeleología de la Excma. Diputación Provincial de Burgos.

Tras la celebración en Burgos del "I Campamento Espeleológico Intersocial" en el verano de 1965, en el que, con organización del Edelweiss, se reunieron estos tres grupos, la "Operación Fuente Alhama" ha abierto definitivamente un extenso campo de colaboración interprovincial en el desarrollo de actividades espeleológicas conjuntas.

Gracias a la magistral organización de que ha hecho gala el G.E.C. al dotar al campamento de los servicios necesarios y la ayuda prestada por el ejército y el parque móvil de la diputación cordobesa, se ha dispuesto de equipos especiales de intendencia, transmisiones por radio entre los tres equipos de ataque y entre el campamento y la ciudad; desplazamientos mediante un "Jeep" de seis plazas, etc., de todo lo cual ha resultado una evidente economía de tiempo, pudiéndo ser aprovechados al máximo los siete días de duración de las exploraciones.

Se cubrió una extensa zona en la que se tenían localizadas varias cavidades y se descubrieron otras en zonas aún no prospeccionadas.

En total, fueron exploradas nueve cavidades entre las que destacan por sus magnitudes, la cueva de las Palomas, de unos 1.500 m de desarrollo horizontal, la sima de Sierra Gata III, de 140 m de profundidad y la sima del G.E.C., de 163 mp.


De la cueva de las Palomas no trataremos en especial en este trabajo, ya que no disponemos aún de los suficientes datos, por encontrarse su estudio pendiente de nuevas exploraciones. [Se puede ver una sección fotográfica en la entrada V. A - Cueva del Yeso, en Baena]. Tiene, además de su recorrido considerable, la particularidad de estar totalmente excavada en terreno yesífero, lo cual la convierte en un raro fenómeno de gran importancia. Son de destacar las enormes cristalizaciones de este mineral que, con la acción erosiva del agua han quedado al descubierto en las paredes y techo de toda la cueva, formando un conjunto ornamental de prodigiosa belleza. Por su constitución, esta cueva es comparable a la famosa Grotte Cigalêre de los Pirineos franceses.



Al acometer el estudio de esta zona de la provincia cordobesa, que ahora podemos alardear de conocer en profundidad, tenemos que echar una mirada retrospectiva hasta el año 1963, trasladándonos a la vecina ciudad de Cabra y asomarnos al impresionante borde de la célebre Sima egabrense, puesta por D. Miguel de Cervantes al paso de su inmortal personaje, Don Quijote, y citada también en varias de sus restantes obras, siendo centro asímismo de la atención de otros poetas y pensadores.

Por D. Gabriel Puig i Larraz (1896) nos llega la noticia del primer descenso a una sima, conocido en España: la sima de Cabra, de 120 m de profundidad, a la que desciende en 1683  Fernando Muñoz Romero, oficial de cantería.

A los 280 años de esta proeza sin precedentes, la operación se repite. Los prejuicios acerca de los antros subterráneos están ya subsanados por el progreso, pero la técnica del descenso tiene, en nuestro caso, bastantes puntos en común con aquél rudimentario sistema de la maroma sujetada por cinco paisanos. Esta vez es un modesto grupo de Córdoba, que justamente empieza su balbuceante camino con más ánimo y juventud que medios y experiencia. El Grupo Universitario Laboral de Montaña (GULMont) queda, a partir de esta exploración, formal y reconocidamente constituido como grupo espeleológico.

En realidad, fueron pocos los datos que se sacaron de la sima en aquel, para nosotros, decisivo descenso, pero creo que serán los suficientes para agregar a este trabajo que sólo pretende constituir una base para el arranque de otros estudios más serios que forzosamente habrán de realizarse en esta zona de tan grandes posibilidades.
Burgos, mayo-junio de 1966.

El Gulmont volvió a descender al fondo de la sima de Cabra, en la primavera de 1968.

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